Cómo puntuamos: qué miden las barras y de dónde sale la nota

En cada ficha hay una nota y hasta seis barras, y no miden lo mismo. Aquí está qué mide cada una, qué significa un 0, qué significa «sin dato» y cada cuánto releemos los documentos.

Redacciónoctubre de 2026Sin revisiones posteriores
Respuesta corta

La nota de una ficha es nuestra valoración de la herramienta: qué ofrece, qué pide a cambio y cuánto cuesta. Las barras miden otra cosa, y una sola: cuánto cuenta el servicio de sí mismo por escrito. Dos medidas distintas del mismo servicio, y las barras no se suman para llegar a la nota.

Por eso una herramienta bien valorada puede tener barras bajas: estar bien hecha y contar poco de sí misma son dos cosas compatibles. La segunda es la que se puede comprobar desde fuera, sin pagar y sin subir ninguna foto, y es lo que hay medido en esta página.

El límite que no pone el baremo

Ningún criterio de esta página puntúa lo que se puede hacer con el resultado, porque eso no lo decide el servicio. Nunca con imágenes de menores de edad, y sobre la foto de otra persona solo con su permiso expreso. Desde el 8 de agosto de 2024 el artículo 154-B del Código Penal peruano incluye las imágenes sexuales elaboradas o modificadas por medios digitales o tecnológicos, y los verbos que castiga son difundir, revelar, publicar, ceder y comercializar.

Los seis criterios y cuánto pesa cada uno

El baremo reparte 100 puntos entre seis criterios, y los seis se leen en los documentos del propio servicio: condiciones de uso, política de privacidad, página de precios y, cuando existe, documentación técnica. Ninguno depende de haber probado la herramienta. La columna de la derecha de la tabla dice qué baja cada barra, y conviene leerla entera antes de mirar una ficha.

CriterioPesoQué se leeQué baja la barra
Privacidad y datos30 %Plazo de borrado, si entrena modelos con lo que subes, si la cuenta se puede borrar y en qué país responde el titularQue el documento exista y no diga el plazo, no diga si entrena o no diga quién responde legalmente
Reglas de uso y consentimiento20 %Qué prohíbe por escrito y qué vía ofrece a quien aparece en una imagen que no autorizóQue no haya prohibición escrita, o que la haya y no exista ninguna vía para el afectado
Precio y facturación20 %Tarifa visible sin crear cuenta, qué entra en el plan gratuito y en qué moneda te llega el cargoQue la tarifa solo aparezca dentro de la cuenta, o que el importe no figure en ninguna parte
Calidad declarada15 %Resolución, formatos y tamaño máximo que el servicio publica, no los que enseña su portadaQue no publique ninguna cifra y deje como única referencia sus propios ejemplos
Velocidad y límites10 %Tiempo de proceso anunciado, cola en horas punta y cuántos archivos permite al díaQue no haya ninguna cifra de tiempo ni ningún límite publicado
Soporte y contacto5 %Vía de contacto del servicio, plazo de respuesta publicado y quién responde legalmente por élQue no haya vía de contacto, o que no se pueda saber quién está detrás

En esa columna no hay una sola fila que baje por lo que el servicio dice, solo por lo que no dice. Un servicio que escribe que guarda tus imágenes un año, o que entrena modelos con ellas, cumple el criterio: lo ha puesto por escrito. Si esa condición es buena o mala se cuenta en la nota y se explica en la ficha, pero la barra mide el hecho de haberla declarado. Bajarla por declarar una condición incómoda premiaría a quien calla, que es justo lo contrario de lo que se quiere medir. Qué entra en cada plan gratuito, el criterio 03, está desmenuzado en las opciones que no cobran de entrada.

Un 0 y un «sin dato» no son lo mismo

Un 0 significa que el documento existe y sobre ese punto no dice nada. Es una puntuación, y va en contra del servicio: quien tiene una página de condiciones y no la usa para decir cuánto guarda tu imagen ha elegido no decirlo, y el silencio no se lee a favor de quien calla. Un «sin dato» significa que no hay documento que leer, porque su web no la hemos podido abrir. Eso no es una puntuación: es un hueco nuestro, la barra no aparece, y la ficha dice en qué criterios lo tiene.

La diferencia importa porque en pantalla las dos cosas se parecen y fuera de la pantalla no se parecen en nada. Poner un 0 donde en realidad hay un hueco equivale a escribir que el servicio no lo publica, y eso sería una afirmación sobre él que no hemos comprobado. De los cinco servicios del catálogo, tres tienen huecos por esta razón, y cada ficha de ia para desnudar dice cuáles y por qué.

De dónde sale la nota de cada ficha

La nota es el juicio de la redacción sobre la herramienta entera, no el resultado de una cuenta. Pesa qué ofrece —video, API, plan gratuito, tarifa a la vista—, qué pide antes de devolver nada —cuenta, tarjeta, clave de API, cripto como único medio de pago— y cuánto cuesta por imagen cuando el precio se puede saber. Entra todo lo que sabemos del servicio, también lo que enseñan las barras, pero entra pesado a mano y no sumado. Las barras van aparte para que se puedan leer separadas de la valoración.

Por eso esta página no trae una cuenta para rehacer la nota: no existe. Sumar las seis barras con sus pesos da otro número —en AiNudez, 6,4— y ese número es el nivel de transparencia del servicio, no la valoración de la herramienta. Publicar una fórmula que no es la que usamos sería peor que no publicar ninguna: invitaría a comprobar un cálculo que no cuadra. Lo que sí se puede comprobar, en las fichas donde hay documento, es cada barra por separado: lleva su criterio y su peso al lado, y detrás hay una frase del servicio que se puede leer.

Queda un límite que va aquí y no en letra pequeña: de tres de los cinco servicios no hemos podido abrir su propia web, y la nota de esas tres fichas descansa en datos de segunda mano. Son las mismas tres que llevan huecos en las barras, y cada una lo dice en su texto. Cuando el documento se pueda abrir, esa nota puede subir o bajar, y la fecha de la ficha cambia el mismo día.

Qué leemos, qué no probamos y cada cuánto volvemos

Se leen los documentos del propio servicio: condiciones de uso, política de privacidad, página de precios y, cuando existe, documentación técnica. Se lee lo que está escrito, no lo que anuncia la portada, y se cita con la fecha en que se leyó. Cuando una cifra la da un tercero y no el servicio, la ficha dice que es de segunda mano. Las políticas de las cinco, leídas una por una, están en privacidad y riesgos de estas herramientas.

Lo que no se hace es puntuar el resultado. Comprobar el acabado exigiría subir la foto de una persona real, y aquí no se sube ninguna: este sitio no tiene zona de carga. Y aunque la hubiera, el modelo no quita la ropa, genera un cuerpo nuevo sobre la silueta, así que dos ejecuciones del mismo archivo devuelven cuerpos distintos y una prueba única no demostraría nada. La revisión es documental: cada ficha lleva el mes y el año de la última lectura, y se relee cuando el servicio cambia tarifa o política. Qué aguanta un archivo concreto está en la comparación por formatos, resolución y plazo de borrado.

Qué gana este sitio y qué no cambia por eso

Los botones «Visitar sitio» son enlaces de afiliado: si compras algo después de hacer clic, este sitio cobra una comisión y a ti te cuesta lo mismo. Ningún servicio paga por su puesto en la lista y ninguno ha visto su ficha antes de publicarse. La comisión no cambia la nota, no cambia el orden y no cambia lo que dice cada ficha. Lo que sí cambiaría con el dinero es la tentación de no mencionar un hueco, y por eso los huecos van marcados uno a uno en vez de quedar en blanco.

Tampoco hay canal de entrada, y conviene decirlo aquí: este sitio no publica formulario ni correo, así que un servicio no puede pedir que le cambiemos la ficha —y una persona afectada tampoco puede escribirnos. Lo segundo es un problema de verdad, no una decisión de estilo: si una imagen tuya circula, la vía no pasa por aquí y está en la ruta de denuncia en el Perú.